ESTADO FINAL
     
     
 
     
     
 
     
     
 
     
     
 
     
     
 
     
     
     
     

Restauración para una colección particular de Málaga. Se trata de una intervención llevada a cabo en la talla de un Niño Dios de los llamados "pelucones" por tener su cabeza modelada para llevar cabellera postiza, probablemente de tirabuzones. Es obra anónima que podemos catalogar dentro del círculo de imagineros malagueños del siglo XVIII, seguidores tardíos en su mayoría del maestro granadino Pedro de Mena, cuyo estilo es claramente perceptible en esta pieza.

La escultura se encontraba en muy mal estado de conservación, presentando varios estratos superpuestos de policromía; la última de ellas con una pésima adherencia, además de mostrar claramente los surcos del pincel, así como lagunas pictóricas y repintes, sobre todo en la zona de los brazos, que encima tenían empastes y dedos de las manos recompuestos de manera burda. Esto último también sucedía en el pie derecho. Todo ello estaba disimulado e igualado a base de una pátina.

Los trabajos realizados por Encarna Hurtado en su obrador han consistido en la fijación y la limpieza de la capa pictórica; retirada de los empastes y de los repintes; moderación del pie derecho y de los dedos de las manos del Niño Pasionario; recomposición del párpado inferior derecho, pues presentaba faltas de material; aplicación de un nuevo estucado en los brazos, ya que estos presentaban grandes lagunas e incluso repintes realizados directamente sobre la madera, y aplicación de una nueva policromía.

     
     
     
     
ESTADO INICIAL
     
     
 
     
     
     
     
 
     
     
     
     
 


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.