Relieve que forma parte de los trabajos llevados a cabo por la escultora e imaginera utrerana para el paso procesional de la hermandad de penitencia de la Oración en el Huerto del municipio gaditano de La Línea de la Concepción. Este proyecto tiene como destino la decoración escultórica de unas andas neobarrocas realizadas por el tallista sevillano Francisco Verdugo según un diseño del afamado artista Antonio Dubé de Luque.

La referida corporación de penitencia ha nombrado este altorrelieve como el de las Tres Caídas ya que representa la tercera caída de Jesús camino del monte Calvario, en el momento en que el nazareno es auxiliado por Simón de Cirene, al que mira con pesadumbre mientras dos miembros de la soldadesca romana, uno de ellos montado a caballo, contemplan con arrogancia y desdén la escena, disponiéndose a conminar al reo a continuar su andadura.

Cristo aparece caído en tierra, su cuerpo cubierto con una túnica granate ricamente decorada con motivos vegetales dorados, con la mano derecha apoyada en una piedra del camino para intentar incorporarse mientras la mano izquierda sigue sujetando el travesaño de la pesada cruz que carga sobre su hombro derecho.

Las vestimentas del resto de personajes son también muy ricas y ampulosas, y no se corresponden con las de la época de Jesús. La autora sigue así un anacronismo que no va reñido con el realismo escultórico y que rememora lo fijado por los maestros del Barroco español, que buscaban así una mayor conexión de la obra con los fieles.

Al igual que en los trabajos anteriores para el paso procesional de la Oración del Huerto de La Línea de la Concepción, el resultado es un relieve tan piadoso como lleno de movimiento, tallado en madera de cedro, policromado, dorado en oro fino y estofado, con muchas zonas labradas prácticamente en bulto redondo. Una obra de claro fin devocional, muy del gusto de la imaginería española, que ilustra otro señero pasaje de la Pasión durante la procesión.


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