Pareja de ángeles ceriferarios para el paso procesional de Nuestro Padre Jesús del Calvario (Antonio León Ortega, 1973), titular de la hermandad de penitencia onubense del mismo nombre. Han sido tallados por la escultora e imaginera utrerana Encarnación Hurtado Molina en madera de cedro. Llevan dorados en oro fino, estofados al temple y policromía al óleo. Cada uno de ellos mide unos 120 centímetros de altura, aproximadamente.

Según el historiador Jesús Paniagua Pérez, fue frecuente la colocación en los templos de ángeles adoradores o ceriferarios flanqueando los baldaquinos y tabernáculos vinculados a la exposición eucarística. Sus modelos remotos son los querubines del propiciatorio que cubría el Arca de la Alianza, mencionados en el libro bíblico del Éxodo. Aunque existen multitud de ejemplos en el Renacimiento, quien consagró este tipo angélico de manera definitiva fue el escultor barroco Gian Lorenzo Bernini en la capilla sacramental de la Basílica de San Pedro.

La presencia de estos ángeles en las procesiones andaluzas tiene su origen en la hermandad sevillana del Silencio, que al adelantar su horario de salida a comienzos del siglo XVIII, se encontró con que el paso no se encontraba preparado para la adecuada iluminación de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la oscuridad de la noche. Los dos ángeles portadores de faroles que flanquean la imagen vinieron a solucionar el conflicto.

Las tallas de Encarnación Hurtado son de tipo pasionista y muestran una composición basada en la plenitud del barroco sevillano, introducido por el flamenco José de Arce y sublimado en el obrador familiar de Pedro Roldán. Se caracterizan por sus gestos y posturas simétricas y contrapuestas, así como por la teatralidad de los efectos expresivos, el movimiento de las ropas y los cabellos, y la majestuosidad de su porte.

Uno de los ángeles llama la atención del espectador señalando la figura del nazareno, mientras el otro lamenta su trágico caminar. En ambos casos las alas, ricamente decoradas y policromadas como sus atuendos, se hallan recogidas sobre la espalda. Los faroles con los que alumbran la venerada imagen de Jesús del Calvario en su procesión nocturna del Lunes Santo han sido cincelados en orfebrería por el taller sevillano de los Hermanos Fernández.


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