Dos relieves para las andas procesionales del Santísimo Cristo de la Bondad en su Entrada Triunfal en Jerusalén, titular de la Hermandad de la Borriquita del municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra. Hablamos de un rutilante paso de estilo neobarroco, tallado en madera de cedro por Manuel López Duarte y dorado por el taller de Abel y Justi Doradores. Posee seis candelabros labrados con un total de cuarenta y seis puntos de luz.

Los relieves representan pasajes evangélicos relativos a la vida de Cristo. Uno de ellos recrea uno de los episodios más populares de su infancia, narrado por el apóstol Lucas: cuando acude al templo a discutir entre los doctores. Jesús aparece sentado por encima de los tres ancianos, con las manos alzadas, pleno de sabiduría divina, creciendo en sabiduría y gracia ante los ojos de Dios y de los hombres que, estupefactos, oyen sus palabras llenas de inteligencia. El recinto sagrado queda testimoniado por las dos medias columnas marmóreas que flanquean al Divino Niño, lo que puede ser también interpretado como un símbolo de su pasión venidera.

El segundo relieve, de tipo alto y abigarrado en su mayoría como el anterior, representa precisamente el momento culmen de dicha pasión: la crucifixión de Cristo en el monte Calvario, mencionado por los cuatro evangelistas en sus escritos. Cristo se presenta ya con la lanzada muerto en la cruz, rodeado de la Magdalena, Juan y la Virgen rotos de dolor. La santa alza los brazos al cielo, desconsolada, mientras María, casi desmayada, recibe las atenciones del discípulo. Nuevamente son ampulosos y ricamente decorados los ropajes de unas figuras que parecen querer salirse del reducido espacio el que se enmarcan, formando retorcidas curvas para dar la impresión de movimiento.


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