Este trabajo para Sevilla, en concreto destinado a la popular hermandad de la Estrella del barrio de Triana, es un conjunto de seis imágenes de pequeño formato (entre 11 y 13 cm, aproximadamente), en madera de cedro policromada y estofada en oro blanco, para el juego de ciriales estrenado en la Semana Santa de 2016, los cuales han sido cincelados por Orfebrería Triana siguiendo un diseño de Sergio Cornejo Ortiz; cuyo informe sobre este proyecto reproducidos a continuación con la cortesía del autor, al que expresamos nuestro más sincero agradecimiento:

 

El pasado 20 de marzo de 2016, Domingo de Ramos, la Hermandad de la Estrella de Sevilla estrenó un juego de seis ciriales para el cortejo procesional de su Titular Mariana. El diseño de los nuevos ciriales se inserta en el estilo y estética de la Hermandad, inspirándose en su orfebrería más representativa, como son los respiraderos o las jarras del paso de palio, así como en las obras más recientes, tales como los varales y los propios ciriales que se estrenaron en el año 2007 para la Cruz Alzada, manteniendo la línea ya iniciada por éstos.

De esta forma, el cuerpo principal del nuevo cirial está concebido a modo de templete o baldaquino sostenido por cuatro volutas dobles, contando cada roleo inferior con un ángel que lo abraza. El espacio central alberga la imagen en pequeño formato de un santo relacionado con la Hermandad, en talla de madera policromada. Estas miniaturas se han ideado representando al santo en la gloria, vinculando simbólicamente el resplandor de la santidad con la funcionalidad propia de la pieza, esto es, el cirial como elemento para portar luz.

En su parte superior se desarrolla un entablamento ingleteado que recoge cartelas con motivos alusivos a la imagen del santo que cobija. Se remata con perillas y una cúpula semiesférica que da paso al platillo, en forma de estrella, sobre el que se alza el cubillo, con decoración geométrica y vegetal. En la parte inferior, una pieza con forma de pirámide invertida de ocho caras hace de transición entre el cuerpo principal y el asta del cirial, que va igualmente labrado con motivos geométricos.

El programa iconográfico de los santos que alberga cada uno de los ciriales lo conforma: San Francisco de Paula, Titular de la Hermandad y fundador de la Orden Mínima a la que perteneció el desaparecido convento de la Victoria, donde se fundó la Cofradía; San Jacinto, de la Orden Dominica, en clara alusión a la Iglesia conventual donde radicó la Hermandad desde el año 1835 al 1976 y que da nombre a la calle de su actual sede canónica; Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Orden Carmelita Descalza, con la que la Corporación posee carta de Hermanamiento y a la que debe actualmente su Dirección Espiritual. De esta forma, se encuentran representadas las tres órdenes religiosas históricamente vinculadas con la Hermandad, desde su misma fundación hasta su historia más reciente, cuyos escudos figuran en las cartelas correspondientes. Otro cirial aloja la imagen de Santa Elena, indisolublemente unida al Triunfo de la Santa Cruz, Titular de la Corporación, que figura representado en la cartela del mismo. Y por último, las Santas Justa y Rufina presiden cada una de ellas la pareja de ciriales restante, en cuyas cartelas figura la torre de la Giralda escoltada por dos jarras de azucenas.

La ejecución de los nuevos ciriales, según diseño de Sergio Cornejo Ortiz, ha corrido a cargo de Juan Borrero, Orfebrería Triana, en plata de ley. Por su parte, las miniaturas en madera han sido talladas por la escultora utrerana Encarnación Hurtado, cuyo estilo, eminentemente barroco y de formas blandas, resulta idóneo para este proyecto. La artista se ha convertido en una auténtica referencia para la ejecución de imágenes de pequeño formato, en las que consigue traspasar a la madera la suavidad del barro, perpetuando un estilo artístico muy identificado con la escuela sevillana barroca, que tuvo en Pedro Roldán uno de sus máximos exponentes. Encarnación ha interpretado magistralmente cada una de las piezas, dotándolas de un expresivo movimiento, para el que se ayuda de la posición siempre girada de la cabeza, brazos y pliegues de las vestiduras de los santos, que se representan sobre una nube celeste. Estas miniaturas van estofadas en oro blanco, con policromías suaves y portando los atributos en plata de ley, consiguiendo una armoniosa combinación con la orfebrería del cirial.


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.