Imagen de San Juan Evangelista a tamaño natural (mide unos 170 cm de altura) para una colección particular de Sevilla. Se trata de una obra de candelero para vestir, ataviada con los colores habituales de la iconografía del santo (verde para la túnica y rojo para el mantolín, ambos con motivos dorados) y orlada con la cruz maltesa dentro de un nimbo con rayos rectos y ondulados, siguiendo todo ello la típica tradición imaginera hispalense.

Representado dentro del ciclo pasionista del Maestro, el Discípulo Amado forma parte de una Sacra Conversación junto a una Virgen Dolorosa que la escultora utrerana labró hace ya algunos años. Ello explica el semblante acongojado y compasivo que el santo muestra ante la Virgen, adoptando el popular gesto de indicar a María el camino que Jesús es obligado a tomar por sus verdugos hasta su sacrificio en el Monte Calvario

San Juan es representado imberbe, ya que según la tradición era de bastante menor edad que el resto de los apóstoles. Ladea la cabeza hacia la Madre del Maestro, compartiendo con ella su sufrimiento. La oscura y ondulada melena, con el mechón abultado sobre la frente, se halla en la línea montañesina del siglo XVII. El rostro, en cambio, muestra unas facciones naturalistas, afiladas y expresivas más propias del estilo de Pedro Roldán y sus discípulos.


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