Aunque la escultora Encarnación Hurtado Molina (Utrera, Sevilla, 1964) concibió esta obra como Niño Dios, la presencia del cordero hizo que el público, desde un primer momento, la identificara como San Juanito, hecho que se acentuó con su presencia, el pasado año, en una exposición malagueña.

Es frecuente la confusión, sobre todo en el caso de piezas antiguas sin identificar, entre las figuras infantiles de Jesús y el Bautista si solo aparecen acompañados de un cordero sin reunir más atributos. En el caso de Juan, el cordero suele simbolizar al propio Cristo por su carácter de Precursor del mismo, mientras que con Jesús alude normalmente al sacrificio venidero -"la lucha de la naturaleza con el martirio", como afirmaba Pedro Antonio de Alarcón en sus crónicas sobre el parisino Museo del Louvre-, tomando la composición un carácter alegórico. En ocasiones, el animal dispuesto al lado del Niño Dios hace referencia al alma cristiana, especialmente si se acurruca a su lado buscando la protección divina o es conducido con una soga.

La efigie que nos ocupa es una terracota policromada al óleo de pequeño formato y pertenece a la colección particular de la autora. Observamos que las finas ropas no son las típicas de las representaciones del Bautista, más toscas y con los característicos flecos de camello, lo que delata igualmente su concepción original.

La figura infantil se asienta sobre peana octogonal de madera. Su cabeza, elevada hacia el cielo, muestra un rostro de grandes ojos almendrados, mejillas rosadas, y labios menudos y definidos, que conjuga emoción, piedad y sensibilidad, elementos primordiales a la hora de abordar este tipo de imaginería religiosa. El cabello, con la coronilla baja, se organiza mediante retorcidos mechones con forma de concha de caracol, solución propia del periodo barroco.

La combinación de virtuosismo técnico, realismo, movimiento dinámico y dulzura expresiva remite a las creaciones sevillanas de Juan Martínez Montañés y de los Roldanes y a las granadinas de los Mora, cuya importancia ha sido fundamental para las generaciones posteriores de artistas.


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.