Talla de Nuestro Padre Jesús de la Salud para la comunidad parroquial de la Virgen Milagrosa y San Dámaso Papa; un templo del barrio del Molinillo de Málaga donde recibe culto Nuestra Señora del Amor y la Esperanza; Dolorosa que pueden ver en la sección "Restauro", cuya fisonomía actual llevó a cabo también Encarnación Hurtado Molina tras remodelar profundamente una figura del imaginero y tallista local Pedro Pérez Hidalgo.

La escultora utrerana lleva a cabo una sugerente asociación de los preceptos montañesinos y roldanescos de la mejor escuela sevillana del barroco en esta creación de dimensiones tomadas del natural (mide 182 cm de altura), que se halla enmarcada dentro de la popular iconografía de Jesús cautivo y maniatado, conducido violentamente con una soga ante los sanedritas tras ser prendido en el Huerto de los Olivos.

De hecho, el Cautivo conserva restos de sudor de sangre en el cuero cabelludo que asoman por la frente; aunque, por el pómulo amoratado del rostro, todo indica que ya se encuentra, al menos, en la casa de Anás. Sus ropajes de color morado y todo el ajuar interior han sido confeccionados por Jesús Campos. Varias de las fotografías que ilustran este escrito y su correspondiente galería fotográfica han sido tomadas por Carmelo Pedraza y Alejandro Cerezo.

Descalza, esta hechura cristífera muestra los ojos muy entornados y la expresión humillada, cejas finas, afilados rasgos, carnaciones suavemente tostadas, barba bífida y puntiaguda, y cabellos modelados mediante fibras sinuosas y densas. Todo ello pone de manifiesto la capacidad de la artista en la escultura a tamaño real. Una capacidad tan formidable como demuestra a la hora de labrar sus creaciones de pequeño formato.

Por último, mencionar las manos del Cautivo malagueño, el otro gran punto de atención para el espectador; tanto por mostrarlas ligeramente levantadas, como por sus aristados volúmenes, perceptibles también en el resto de la anatomía. Este último detalle, además de la hinchazón propia de las extremidades amarradas durante largo tiempo, evidencia una cierta agitación pese a la mansedumbre que, aparentemente, emana de este Varón noble y conmovedor.


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