Este pequeño simulacro de la Virgen María como Divina Pastora ha sido realizado para una colección particular del municipio sevillano de Lebrija. Se trata de una obra que reproduce fielmente el popular modelo iconográfico establecido por Fray Isidoro de Sevilla en el año 1703. La versión de la artista utrerana Encarnación Hurtado ha podido verse presidiendo recientemente uno de los altares del llamado "Corpus Chico" de dicha localidad.

La visión que tuvo el religioso en la capital hispalense, llevada de inmediato al soporte pictórico por el pintor Alonso Miguel de Tovar, se plasma en esta escultura sedente que sostiene el báculo con la mano izquierda. Hablamos de una composición propia de la devoción privada que, como siempre en este tema, posee un marcado cariz simbólico. Recuerda estilísticamente la efigie primitiva de la Hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina, atribuida según la historiografía sevillana al también utrerano Francisco Antonio Ruiz Gijón, prototipo de muchas posteriores.

Labrada en barro cocido y policromado al óleo, mide 50 cm de altura, aproximadamente. Es una imagen mariana de vestir que lleva ojos de cristal y pestañas superiores de pelo natural en su bello rostro. Posee un rico atuendo pastoril muy adornado y enjoyado, compuesto por túnica, manto, sombrero de paja y sobrepelliz de lana blanca. La figura del borrego, símbolo del alma cristiana a la que brinda su amparo, no ha sido realizada por la escultora.


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.