Dolorosa labrada en terracota policromada y pequeño formato (mide 40 cm de altura) para una colección particular. Es una imagen vestidera de medio cuerpo con ojos de cristal y las manos entrelazadas, según la fisonomía y el estilo de la iconografía malagueña del barroco, heredada de los modelos del maestro granadino Pedro de Mena.

Pese a las líneas exigidas por el cliente, no se trata de ninguna copia sino una interpretación libre de dichos simulacros marianos, propios del culto privado o conventual; si bien muchos de ellos, sobre todos los de vestir, han sido adaptados como imágenes procesionales. Su advocación es Virgen de la Victoria por la patrona de Málaga.

La obra luce ropajes, corona y varias joyas cedidas para la ocasión por Manolo Fernández Matos, vestidor de la Virgen de los Desamparados y de la Virgen de las Veredas de Utrera (Sevilla) -localidad natal de Encarna Hurtado-, quien también ha sido el encargado de vestir y adornar esta Dolorosa para la devoción malagueña.

Es una talla de expresión relativamente serena pero que enfatiza mucho la unión de las manos a la altura del pecho como gesto de dolor. Las manos han sido concebidas para insertar un pañuelo entre ambas. Lleva otros atributos típicos de estas piezas con el rosario y el corazón traspasado por siete puñales, símbolo de los Dolores de María.


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