Pequeños relieves (22 x 20 cm) tallados en madera de cedro, dorados en oro fino por Francisco Infante y policromados al óleo, que combinan las diversas técnicas de esta modalidad artística para realzar los fondos e introducen un fuerte dinamismo en las escenas con el fin de reforzar la sensación de composición abierta fuera del plano.

Estas bellas piezas, encargadas por la cofradía rondeña de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores, representan cuatro populares episodios del Antiguo Testamento; dos de ellos recogidos en el libro del Génesis (la creación de Adán por parte de Dios y el sacrificio de Isaac a manos de su padre Abraham), uno en el libro del Éxodo (Moisés portando las llamadas "Tablas de la Ley" una vez transcurrida la revelación de la zarza ardiente) y otro en el primer libro de Samuel (Derrota de Goliat a manos del rey David).

La Creación de Adán supone una curiosa revisión de la famosa obra de Miguel Ángel para la Capilla Sixtina. La escena se desarrolla en un rompimiento de gloria por el que asoma la cabeza de un querubín alado. La figura de Dios Padre, representado como un anciano barbado y ostentosamente vestido, acaba de dar vida al primer hombre, que desnudo mira con asombro al creador desde el Paraíso desde el que será luego expulsado.

En el Sacrificio de Isaac la escultora utrerana realiza otra inteligente revisitación, en este caso del simulacro español labrado por el maestro Alonso Berruguete, heredero a su vez del renacimiento italiano. Exactamente la cartela representa el momento en que un ángel sujeta el brazo de Abraham, quien tras ser puesto a prueba por Dios no duda finalmente en asestar el golpe mortal a su hijo, al que agarra por los cabellos.

El relieve de las Tablas de la Ley recrea el instante inmediatamente posterior a la revelación en la zarza ardiente ocurrida en el monte Horeb. Sobre el arbusto llameante aparece Dios entre nubes de las que emergen dos querubines. Moisés contempla la divinidad mientras vuelve con su pueblo llevando las tablillas con los Diez Mandamientos.

Por último, el episodio de David y Goliat muestra el final de la contienda. El monarca israelita, armado con espada y escudo, se dispone a cortar la cabeza del derrotado gigante, que yace muerto bajo sus pies. El tema de David venciendo al filisteo fue popularizado en el mundo del Arte gracias a artistas como Caravaggio.


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