Conjunto de cuatro altorrelieves realizados para figurar en las andas procesionales de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (siglo XVII), venerado en el municipio sevillano de Lebrija. Narran episodios evangélicos relacionados con los Siete Dolores de la Virgen, pues la talla del Nazareno es uno de los titulares de la Venerable Hermandad y Cofradía Servita de María Santísima de los Dolores, con sede en el templo lebrijano de San Francisco.

Los relieves representan el Primer Dolor (Profecía de Simeón), el Segundo Dolor (Huida a Egipto), el Quinto Dolor (Calvario) y el Sexto Dolor (La Piedad). Labrados en cedro policromado al óleo y al temple al huevo, corriendo los dorados a cargo de Francisco Infante, son piezas muy pequeños (solo miden 10 x 15 cm), de ahí que la artista consiga asombrar por sus extraordinarios detalles y el excelente acabado que logra dentro de tan reducidos marcos.

En La Profecía de Simón aparecen la Virgen entregando el Niño al anciano profeta, que en ese momento anuncia en el templo que una espada de dolor atravesará el alma de María, pues Jesús va a ser tanto signo de contradicción como motivo de que muchos caigan o se levanten en Israel. Detrás de la Madre aparece San José llevando una cesta con dos pichones, ofrenda habitual entre las gentes humildes de Jerusalén.

El Niño se encuentra profundamente dormido en el relieve de la Huida a Egipto, ya que representa un descanso en el camino. La Virgen lo sostiene dulcemente sobre su regazo mientras San José, apoyado en el jumento, contempla a su familia. Los evangelios nos dicen que permanecieron en Egipto hasta la muerte de Herodes, del que escaparon al haber mandado el monarca ejecutar a todos los niños varones menores de dos años nacidos en Belén.

Por último, las dos escenas pasionistas muestran, al igual que el resto, la movida composición heredada del barroco dinámico y gran riqueza ornamental en los ropajes. A ello hay que sumar el dramatismo propio de tan trágicos episodios. La Crucifixión y Muerte de Cristo es un Calvario clásico, mientras que el La Piedad la escultora utrerana introduce el original detalle del angelito portando una calavera, símbolo del lugar donde fue crucificado Jesús.


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