Miniaturas en alto, medio y bajorrelieve, modeladas en barro por encargo del prestigioso taller sevillano Orfebrería Triana para ser llevadas posteriormente a la plata y adornar los respiraderos del paso de palio de la Virgen de la Salud, titular de la Cofradía de San Gonzalo con sede en la iglesia y el barrio hispalenses del mismo nombre. Los relieves simbolizan las famosas Letanías Lauretanas, cuyo origen se remonta al siglo XVI.

Situados en los laterales de las andas de la venerada Dolorosa, cada relieve mide solamente 18 x 14 cm (de hecho, algunas de las cabezas más pequeñas que figuran en los mismos no exceden del tamaño de una legumbre), lo que nos da idea de la asombrosa capacidad de Encarna Hurtado para labrar obras de tamaño muy reducido, cuidando hasta el más mínimo de los ya de por sí minúsculos detalles. Ello, unido a la perfección de los acabados, da la impresión al espectador que no las conozca de ser unas creaciones de tamaño mucho mayor del que realmente tienen.

Las Letanías Lauretanas son unas oraciones dedicadas a ensalzar los méritos de María, entre ellos su prudencia, su virginal pureza o su poder para dar la salud a los enfermos, de ahí su presencia en el paso de palio de la Cofradía de San Gonzalo. El origen de dichas letanías, estrechamente vinculadas al rezo del Santo Rosario, se encuentra en el santuario italiano del Loreto, y aunque orginarias del Quinientos han sido ampliadas posteriormente.


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