Las piezas forman parte de la decoración escultórica del frontal del nuevo paso procesional de Jesús Nazareno de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), obra tallada en estilo neobarroco por el tallista sevillano Antonio Ibáñez.

Para 2010, la artista utrerana ha labrado las figuras de los arcángeles San Miguel y San Rafael, cuyos atributos, por expreso deseo de la Cofradía del Nazareno, no se corresponen con los habituales sino con otros relacionados con los orígenes de la mencionada corporación de penitencia, fundada por el gremio de labradores y viñistas sanluqueños. Así, San Miguel lleva un cáliz, un azadón y un racimo de uvas, y San Rafael un ostensorio y unas espigas de trigo.

Con destino a las mismas andas, Encarnación Hurtado ha realizado dos arcángeles volanderos que sostienen el emblema de la hermandad, el cual se halla formado por dos escudos ovalados (el de España, a la izquierda, y la Cruz de Jerusalén a la derecha) rematados por una corona de tipo real. Bajo ellos, un altorrelieve de inspiración murillesca que representa a Jesús con la cruz a cuestas camino del Monte Calvario, increpado por un soldado romano y en presencia de la Virgen y San Juan Evangelista, y dos ángeles.

Las obras están talladas en madera de cedro, policromadas al óleo y ricamente doradas y estofadas en oro fino y al huevo. Todas ellas presentan un exquisito acabado y gran movilidad, esto último conseguido tanto por los pronunciados escorzos como por el vuelo de los paños, características populares impuestas en la escuela sevillana del XVIII por maestros como Benito de Hita y Castillo que la reconocida escultora e imaginera reinterpreta bajo su visión escultórica personal. Se estrenaron en la procesión de la Madrugada del Viernes Santo de 2010.


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