Escultura para vestir de 175 cm de altura, aproximadamente, tallada en madera de cedro. El contrato de su hechura se firmó en Septiembre de 1994, siendo bendecida el 28 de Enero del año 1995. Fue la primera imagen y el primer trabajo, en general, realizado por la escultora e imaginera utrerana para una hermandad de penitencia.

El Nazareno de la villa sevillana de Los Molares presenta una cabellera peinada con raya al medio, labrada, al igual que la bífida barba, mediante ondulados bucles. El semblante, agotado por la carga del madero, presenta ojos caídos de abultados párpados, boca jadeante y acusada belleza varonil de estirpe hebraica.

La composición de la obra, de tostadas carnaciones, recuerda al popular Nazareno de la Archicofradía del Silencio de Sevilla, imagen del siglo XVII relacionada con las gubias de Francisco de Ocampo y Gaspar de la Cueva, imagineros ambos situados en la órbita de Juan Martínez Montañés, gran maestro de la escuela sevillana de escultura.

El Varón aparece bastante encorvado portando la cruz sobre su hombro izquierdo. El leño es de formas cilíndricas y arbóreas. La inclinación de la cabeza hacia la derecha es muy acentuada, de ahí la marcada contracción de los músculos del cuello. En el año 2009 fue restaurado por la propia Encarnación Hurtado para resanar sus ensambles.


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