Talla completa de, aproximadamente, 65 cm de altura, compuesta de dos piezas: la figura del Niño y una nube a modo de peana, de la que emergen cabezas de ángeles. Ambas se encuentran labradas en madera de cedro, dorada y estofada en oro fino y encarnada y policromada al óleo.

La obra, conservada en una colección particular de Sevilla, constituye una sugerente versión de los modelos de Ribas, herederos a su vez del prototipo motañesino realizado para la Parroquia del Sagrario. Las carnes se vuelven más regordetas, la obra aparece más cercana al espectador, el cabello se trabaja en masas más compactas y las vestiduras, en este caso de talla completa, se presentan mecidas por el viento para resaltar la sensación de dinamismo. Todo ello, perfectamente reinterpretado por la escultora utrerana.


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.