La presente obra, de tamaño natural, es una pieza heredera de los talleres sevillanos del siglo XVIII, centuria en la que los artistas plásticos de la capital hispalense gustaban de modelar imágenes marianas de facciones muy aniñadas, elegante expresividad y brillantes carnaciones de tonos, por lo general, sonrosados.

En esta imagen, modelada en terracota policromada con candelero de madera para vestir, se percibe la influencia de autores como el sevillano Cristóbal Ramos, cuyo arte goza de una amplia repercusión hoy en día, tanto entre la crítica como entre no pocos imagineros que gustan de seguir su popular estilo.

La Virgen del Valle, advocación que ha recibido la efigie, posee buena factura en su modelado, como es habitual en su autora, así como en las carnaciones aplicadas al óleo y en la composición general de la figura, delicada a la vez que llena de fuerza emocional. Mide 162 cm de altura y en su mascarilla lleva insertos ojos y lágrimas de cristal.

La bella escultura de la Dolorosa ha sido realizada en el año 2008 por Encarnación Hurtado para la colección particular de Don Jesús Campos Montes, en la capital hispalense.


© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.