Copia a tamaño inferior del natural (mide 50 cm de altura sin la cruz) de una de las imágenes más emblemáticas de la escuela sevillana de escultura, que es también una de las creaciones más celebradas del alcalaíno Juan Martínez Montañés, pese a seguir siendo una atribución sin documentación irrefutable.

Realizada para una colección privada de Vélez-Málaga, la imagen, de vestir, conmueve al igual que el original por el sentimiento de pesadumbre que envuelve la efigie y la fuerza y nobleza de su semblante. El resultado es un Nazareno ingrávido y solemne pese a las humillaciones sufridas y a la carga del pesado madero.

Al igual que el modelo montañesino, pieza clave para entender la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas desde los tiempos del proto-barroco y el barroco naturalista hasta nuestros días, transmite una visión idealizada del Nazareno carente de patetismo, que invita al espectador más a la reflexión e introspección que a la compasión.


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