Encantadora talla de Rosa de Lima, de 165 cm de altura, que fue labrada por la escultora en madera de cedro policromada para una colección particular del municipio sevillano de Los Palacios y Villafranca. Fue bendecida en el Convento de las Carmelitas de Utrera (Sevilla), en el año 1999.

La santa peruana, concebida para ser vestida con el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, porta al Niño Jesús en su mano izquierda y un Crucifijo en la derecha, ambos realizados también en madera de cedro.

Posiblemente, se trata de una de las más felices representaciones de la santa de entre las realizadas en las últimas décadas. Su composición remite a los modelos sevillanos de los grandes maestros del primer tercio del siglo XVII, aunque el tipo de policromía al óleo, ricamente aplicada a pulimento, es propio de la centuria siguiente.


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