Obra en terracota policromada al óleo, de 60 cm de altura junto con la peana. Fue modelada en 1998 por la escultora siguiendo los esquemas clásicos de la escuela granadina.

El gran desarrollo del tema del Ecce Homo en el barroco andaluz tiene su origen en las creaciones de los hermanos Miguel y Jerónimo García, realizadas en barro policromado, de carácter popular e intimista, más cercanas a la piedad conventual o privada que a los grandes templos. Todo ello se refleja en esta obra, de gran sabor popular. 

Tanto el dolorido rostro de Jesús como sus torturadas carnes, en las que se observa un excelente trabajo de policromía, acercan también esta pequeña pieza a las creaciones de José de Mora, otro de los grandes artífices de la iconografía.


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