Talla realizada en madera de cedro, de pequeño formato (65 cm), con policromía al óleo. Data del año 1997 y se conserva en una colección privada de Granada.

La obra se inspira con acierto en el modelo malagueño labrado por Fernando Ortiz bajo el fuerte influjo de Pedro de Mena, de ahí que San Juan de Dios sea representado al estilo canesco, en plena experiencia contemplativa, mirando al Crucifijo que sostiene en su mano izquierda, absorto en su propia espiritualidad. Grafismos heredados también de Ortiz son el semblante, de gran misticismo, y el estudiado trabajo de los paños, pese a sus reducidas dimensiones.

La cabeza del santo, al igual que la famosa de Alonso Cano conservada en el Museo de Granada, atribuida también a Pedro de Mena, muestra una composición heredada de los retratos de la Roma antigua, hallándose provista de facciones viriles pero depuradas, más juveniles e idealizadas en este caso que en el prototipo.


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