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El polifacético y riguroso magisterio paterno proporcionó a Encarna la base práctica y la inquietud teórica necesaria para manejar dichos recursos con una destreza innata, que le permitió, desde muy temprana edad, trabajar materiales tan diversos como el boceto en barro, la talla y las técnicas de policromía. A medida que ampliaba sus dotes prácticas, se iniciaba en su interior un deseo de conocimiento por la historia del arte que le conduce a la pasión que aún hoy alimenta por los movimientos clásicos y barrocos. Adquiere simultáneamente importantes conocimientos sobre volúmenes, anatomía y proporciones, y profundiza su estudio en los maestros de la Escuela Sevillana: Juan Martínez Montañés, Juan de Mesa y Velasco, Pedro Roldán, su hija Luisa Roldán, popularmente llamada “la Roldana”... Todos ellos son sus referentes mas directos, aunque también muestra gran interés por el arte de los escultores granadinos Pedro de Mena, José Risueño y Torcuato Ruiz del Peral, así como por los castellanos Jerónimo Hernández y Francisco del Rincón. Su pasión por el arte y la cultura la lleva a interesarse por la pintura y, entre sus preferencias musicales, por la tradición coral prerrenacentista.La producción artística de Encarna Hurtado, plena de capacidades técnicas y de sensibilidad veraz por el barroco, le auguran una progresión profesional que mas allá del prestigio, le hará ser valorada como un exponente ineludible en la imagineria Sevillana de los años venideros. En el año 2002, Encarna Hurtado, después de un tiempo con taller abierto en Utrera, su localidad natal, decide trasladarse a la capital hispalense, donde trabaja y reside actualmente. |
© Encarnación Hurtado Molina. Todos los Derechos Reservados.